Colombia ha sido siempre un país con visión terrestre, a pesar que casi el 50% de su territorio es marítimo. Las políticas y las intenciones de inversión para el desarrollo, se han concentrado en los intereses de sectores muy específicos y que no benefician a la mayoría de la población. Evidencias muy simples han sido el no progreso del sistema de transporte por vías férreas y acuáticas, la pérdida de territorio insular, la pérdida de una flota mercante con bandera colombiana, la vulnerabilidad y falta de desarrollo de las poblaciones costeras, el mal uso de los litorales y sus playas, las construcciones sobre el litoral y su impacto negativo sobre el ambiente natural, el lento desarrollo de la industria naval y marítima propia, la ausencia de hidrovías, no aprovechamiento del potencial de los canales naturales navegables interiores, como es el caso de Cartagena y el corredor de esteros del pacífico.